Distancia: 2,5 km
Desnivel positivo acumulado: +50 m
Tiempo aproximada: 1 h
Circular: solo ida
Inicio/fin: iglesia de Santa María de Cabalar-Área recreativa de Formariz (A Capela)
Dificultad: fácil
Aspectos destacados: bosque de ribera, geomorfología
Si por algo es famoso el río Belelle es por su cascada, la fervenza, un salto de unos 45 metros de altura que la sitúan entre las mas altas y espectaculares de Galicia. Pero a lo largo de sus 23 km de recorrido entre Goente (As Pontes) y la ría de Ferrol (Neda), hay más lugares de interés como pozas, antiguos muíños... o este tramo de hoy en el concello de A Capela, el "río cuberto".
Dejo el coche en el aparcamiento del cementerio y la iglesia de Santa María de Cabalar (concello de A Capela). En la curva, a la altura del río hay unos paneles informativos que ya no informan de lo desgastados que están. Sigo el río entre prados. Hay varias señalizaciones, entre ellas la del GR 55: este tramo es común.
Es otoño y el suelo está cubierto de hojas de color ocre. A nuestro alrededor la mayor parte de los árboles ya están desnudos. El bosque de ribera nos muestra sus robles, avellanos, arces, etc, pero también queda alguno "verde" como los acebos o laureles. El río se encajona en la "presa de Magallanes" formando rápidos. Un poco más adelante un puentecillo de madera sirve para cruzar a la orilla izquierda.
El camino seguiría hacia la izquierda, dirigiéndose hacia la carretera, pero sigo de frente, por el río. Tras una pequeña subida aparecen los primeros grandes bloques de granito. Debajo de mi el río forma unos pequeños saltos entre el ruido del agua y luego desaparece.
Este es el "río cuberto". Algo relativamente habitual en terrenos calizos (kársticos) es mucho más llamativo en sustratos plutónicos. Las rocas o bloques de grandes dimensiones desprendidas de las laderas acabaron formando un pasillo en el fondo del valle estrecho, dando lugar a un techo en vez de taponarlo por completo, de tal forma que el agua sigue discurriendo por debajo de ellas, mientras que por encima se va formando un suelo.
A lo largo de casi 50 metros esto es lo que ocurre aquí. Desciendo hasta el punto donde el agua desaparece y puedo caminar por este lecho hasta donde vuelve a aparecer tranquila como una surgencia y el río retoma su aspecto.
Recorro este tramo una y otra vez de aquí a allá. La humedad permite que sobrevivan especies como el pequeño Hymenophyllum tunbrigense, de apenas 10 cm y recogido en el Catálogo galego de especies protexidas en la categoría de vulnerable. Lo acompañan tapizando las rocas los musgos y saxifragas. Me viene a la cabeza lo que habrá aquí debajo. (días después encuentro este vídeo y me sorprendo aún más).
Tras un buen rato de disfrutar el entorno en solitario (¡es lo que tiene que llueva!) retomo el camino. Sólo unos metros más adelante está el área recreativa de Formariz, al pie de la carretera. Aquí remata el camino de hoy, aunque al otro lado del asfalto a una presa para la toma de agua de un canal que está rebosando agua de forma espectacular.
El regreso puede hacerse por la carretera, pero prefiero recorrer de nuevo el bosque así que vuelvo sobre mis pasos, bajo la lluvia, empapado. Este paisaje quedará durante bastante tiempo en mis retinas.
# Más información:
- Buceo atlántico: una descripción detallada.
- Rutas do río Belelle en el Concello da Capela.
- Ruta en Montaña y corazón.
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