Lugar: Pedra da serpe de Gondomil (Corme)
¿Qué es? Grabado en altorrelieve de origen desconocido
¿Qué ofrece? Piedra con grabado y panel informativo
Acceso: Enlace a Google Maps.
Venimos de realizar una ruta por la costa de Ponteceso hasta Corme (PR-G 148). En nuestro camino de regreso, que haremos por el interior, tras pasar por la playa da Hermida, llegamos al lugar de Gondomil. En un cruce de pistas asfaltadas (enlace a Google Maps), entre prados y eucaliptos, se sitúa uno de esos monumentos que despiertan la curiosidad y la imaginación.
La Pedra da Serpe de Gondomil no es gran cosa en cuanto a tamaño. Incluso podría pasar desapercibida como un pequeño cruceiro. Pero cuando te paras y te fijas... Sobre una pequeña roca granítica se observa un grabado en altorrelieve, bastante desgastado por la erosión. Mirando con detalle puede distinguirse la figura de una serpiente contorneada, de algo más de un metro, con la cabeza de tamaño mayor (quizás vuelta hacia atrás) y la cola puntiaguda, casi triangular. Cerca de la parte anterior aparecen unas alas. Anclada en la parte superior de la roca, una cruz también de granito. Y ya está.
Las dudas surgen cuando los que saben de estos temas intentan dar respuestas. Lo primero es su origen. Nada se sabe y se superponen las suposiciones. Parece descartarse que sea de época prerromana, aunque el simbolismo de la figura puede rememorar los grabados megalíticos o los relacionados con las tribus saefes (los hombres serpiente que llegaron a estas tierras allá por el siglo VI a.n.e. Romana, medieval o incluso posterior son las otras alternativas.
La cruz que tiene encima es el resultado de la cristianización de los lugares de culto paganos o populares que la iglesia no soportaba, ocurrido a partir del Concilio de Trento (siglo XVI). No es la original, de la que se dice que "fue derribada accidentalmente", pero no hay más datos.
Estos enclave siempre (o casi siempre) se relacionan con leyendas o tradiciones de los alrededores. Reproducimos parte del texto del Anuario Brigantino (2015, Antón Bouzas-Sierra):
La Pedra da Serpe, que esta situada a ¾ de kilómetro de la playa da Ermida, es un crucero de piedra erigido sobre una roca, en cuya base aparece grabada una serpiente alada. Cuenta la leyenda que San Adrián (el patrón de esta parroquia) golpeó el suelo con su pie para librar a la comarca de una plaga de serpientes, de suerte que los reptiles quedaron encantados bajo esta piedra.
En la vecina Malpica se cuenta también una historia similar, pues en el cabo de San Adrián, cerca de su capilla, se afirma que hay una piedra donde quedó grabada una serpiente petrificada, junto a una huella del pie de este santo. Para los especialistas el estilo escultórico del grabado de Pedra da Serpe no puede adscribirse a la edad del hierro (como inicialmente fue postulado por la erudición decimonónica) o a la época romana, si no que más bien parece guardar
relación con el gótico o incluso más tardíamente con el barroco gallego (CALO LOURIDO F., RODRÍGUEZ CASALA. 1977-1978). Por tanto la serpiente alada grabada en esta piedra parece deberse a un testimonio folklórico de época histórica, mientras que las pilas y cazoletas de su superficie (naturales o artificiales), probablemente fueron empleadas ritualmente en tiempos precristianos, dada la evidencia aportada por los datos geo-astronómicos obtenidos, así como la presencia de la cruz cristianizadora en la piedra. En este sentido conviene apuntar que en Galicia existen numerosos relatos de mouras (personajes míticos femeninos) que se transforman en serpientes, para proteger los tesoros ocultos del subsuelo. En la tradición gallega las serpientes crecían indefinidamente, y en vez de morir de viejas, al final de sus vidas se desarrollaban unas alas que utilizaban para marcharse volando, primero al río Jordán, y después definitivamente hacia el mar (CUBA, X.R.; REIGOSA, A.; MIRANDA, X., 1998).
En Galicia hay más Pedras das serpes. Como ejemplos, los petroglifos de Valga o la del castro de Penalba (campo Lameiro, Pontevedra). Por otro lado, puede sorprender que, a pesar de estar tan expuesta, no haya más signos de vandalismo, tan extendido como un mal que afecta este tipo de bienes. Desde hace años se comentan y salen a la luz planes de protección y adecuación del entorno, pero de momento lo único visible es el panel informativo y la señal de carretera.
Más información:
- Web del Concello de Ponteceso.
- Anuario brigantino.
- Patrimonio galego.
- Web Otra Iberia.
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