Lugar: Túnel romano de Romeor
¿Qué es? Túnel-acueducto romano para el transporte de agua
¿Qué ofrece? Sendero hasta el túnel, paneles informativos
Acceso: Enlace a Google Maps.
La Serra do Courel fue, en época romana, uno de los principales territorios que abastecían de oro al Imperio. Los yacimientos eran primarios, minas a cielo abierto como la de A Toca, o secundarios, en depósitos fluviales como los del río Sil. En total, se calcula en más de 13 toneladas anuales la cantidad de oro que se extraía. De hecho Courelis significa "tierra áurea". En cualquier caso, para su explotación necesitaban de unas infraestructuras que dejaron su huella en esta zona. El túnel de Montefurado, un desvío hecho sobre el propio cauce del Sil, es uno de ellos. Otro es el túnel acueducto de Romeor.
Este túnel, datado en el siglo I, forma parte de los canales construidos para llevar el agua hasta las minas de Torubio y Millares, situadas a 1,5 y 3 km aproximadamente en línea recta, minas a cielo abierto y que precisaban la fuerza del agua para los derrumbes y el lavado del mineral. Sus aproximadamente 60 metros de longitud horadan el Teso da Valiñadosa y desviaban el agua del Carrozo da Escada.
Acceso
El acceso se hace desde la aldea de Romeor, en la carretera Seoane-Mostad-Millares-Romeor. Antes de entrar en el pueblo debemos dejar el coche (enlace a Google Maps) ya que en la plaza apenas hay sitio para aparcar.
Este tramo de carretera apenas nos supondrá caminar un kilómetro y nos evitará disgustos a nosotros, a otros visitantes y a los vecinos.
Comenzamos en la plaza de Romeor. Allí nos recibe un "monolito" con información de la minería romana de oro. Seguimos las indicaciones para cruzar el pueblo, dejando atrás la capilla de San Tirso y un molino recuperado. Estamos siguiendo desde ya el carrozo da Escada. Tras las casas llegamos a un cruce con el panel informativo nuevo. Aquí dejamos el arroyo de Validañosa a nuestra izquierda.
El camino es un ascenso continuo, pero llevadero, entre xestas, helecho y muretes de piedra. En esta época de lluvias el carrozo lleva agua y no nos queda otra que andar haciendo equilibrios entre las lousas o mojarnos los pies para cruzar y caminar por el aroyo.
Tras un kilómetro giramos a la derecha para abandonar el carrozo y la pendiente se hace más dura. Las vistas se van abriendo. Destaca el retazo de bosque que forma la devesa de Romeor, la pie del Cabeza do Couto, hoy con tonos otoñales. Otro giro a la izquierda nos lleva al último tramo. El camino es ahora estrecho y además tenemos que cruzar por una antigua escombrera de pizarra (puede dar un poco de vértigo). Ya estamos.
Vemos un panel informativo y junto a él la boca del túnel. En el fondo hay bastante agua, más que un palmo en lo que se ve desde la entrada. Ya que estamos aquí decidimos empaparnos los pies y cruzar. Frontal a la cabeza y para dentro. Es una gozada escuchar el chapoteo en el interior. En nada ya estamos en el otro lado. No vemos camino más allá, así que regresamos.
Esto fue todo. Bueno, falta regresar por el camino y apurando un poco que se hace de noche. Al llegar al coche hay que cambiar calcetines y calzado por lo menos. Para otra ocasión quedará buscar una aproximación desde Campelo hasta la salida del túnel y un enlace hacia la devesa de Romeor y Alto do Couto para enlazar con otras rutas.
Más información:
- A minería aurífera romana nas bacías do Sil e o Lor (pdf), en la web del Xeoparque.
- Web de la Asociación Fonte do Milagro.
- Web de Observer.
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