Distancia: 5 km
Tiempo aproximada: 2 horas
Desnivel (positivo): 71 m
Circular: circular
Inicio/fin: aparcamiento de Maderuelo
Aspectos destacados: observación de aves
Dentro del Parque Natural Hoces del río Riaza se encuentra el embalse de Linares del Arroyo. Por el este, el espacio natural comienza en el cauce del río Arlanza, que a la altura de Maderuelo se embalsa hasta la presa. En este extremo del parque existe una ruta bastante diferente, nada que ver con las hoces y los paredones más allá de la presa.
Acceso
La ruta comienza al pie de la villa de Maderuelo, conjunto histórico artístico y bien de interés cultural. Podemos aparcar aquí, donde se sitúa el inicio de la senda.
Un paseo de observación
Es una tarde de agosto con bastante calor. Esta mañana hemos hecho la ruta del río y la acabamos tarde. Así que nos damos un descanso en el hotel antes de hacer esta senda, que la teníamos como "reserva" por si sobraba un ratito.
Salimos del aparcamiento hacia las seis de la tarde. Aún pega el sol, pero es soportable. Seguimos las indicaciones en el sentido antihorario.
Nada más comenzar nos llama la atención la concentración de avión común (Delichon urbicum) alrededor de los cables de alta tensión y del campanario de la iglesia. Pasamos entre huertas y con arboleda de olmos y espinos.
En la zona húmeda poco profunda chapotea un corzo (Capreolus capreolus). Seguimos paralelos a este arroyo de San Andrés hasta el área recreativa de la Rivilla en poco más de un kilómetro.
Giramos a la izquierda y ascendemos hasta el mirador. Un panel nos informa de la historia del embalse y sus características. Tenemos también una vista general. Desde aquí seguimos la orilla sur entre matorral de lavanda salpicado de encinas, quejigos y sabinas. Al otro lado vemos, con envidia, como las familias se remojan en la playa fluvial y algunos navegantes surcan las aguas. Mientras prestamos atención a algunas mariposas y libélulas, un reclamo nos hace levantar la cabeza: un águila calzada (Hieraaetus pennatus) ciclea sobre nosotros de forma repetida.
Bajamos a la orilla del embalse y observamos el movimiento de un bando de garcetas (Egretta garzetta) y una espectacular garza imperial (Ardea purpurea).
De nuevo cambiamos de dirección hacia el sur siguiendo el camino por un pequeño barranco y en ascenso hasta alcanzar de nuevo tierras de cultivo. El sol está ya bajo y se está muy a gusto así que nos entretenemos en observar los numerosos bandos de escribano triguero (Emberiza calandra) o cogujadas montesinas (Galerida theklae). Un cernícalo (Falco tinnunculus) pasa en vuelo bajo. Con los contraluces vemos al fondo Maderuelo, teñido de tonos dorados, igual que los campos. Nos incorporamos a la pista que gira de nuevo y desciende para llevarnos al punto de inicio. En la última vega de nuevo una familia de corzos nos despide.
Se trata de una ruta corta, diferente a las Hoces, pero muy agradable para completar una tarde de paseo.
# Más información:
- Folleto de la ruta en Patrimonionatural.org.
- En Terranostrum.
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