Título: Primates al este del Edén
Autor: Pérez Iglesias, Juan Ignacio
Editorial: Editorial Crítica. Colección Drakontos
Año: 2023
ISBN: 9788491995869
Más información:
- Web del autor.
- Youtube de la UPV: el autor comenta su libro.
- Audio del podcast Sapiens, de RNE.
- Youtube del Museo de la Evolución humana: el autor presenta su libro.
- Entrevista en larazon.es.
- Reseña en Microsiervos.
Tengo este libro repleto de marcas y anotaciones. ¿Por qué? Creo que aporta un montón de datos y reflexiones desde un punto de vista un poco diferente al habitual en la divulgación de la evolución humana. La mayor parte de los textos de este tema se centran en la anatomía y en los cambios reflejados en los fósiles, en datos obtenidos casi siempre de los restos de cráneos, dientes, huesos largos, etc., y aunque casi siempre hacen referencia a la fisiología, nunca es esta el foco.
En este caso Juan Ignacio Pérez Iglesias, biólogo, fisiólogo y comunicador, nos ofrece esa visión: "El organismo humano a la luz de su evolución".
Comenzamos con el primer paso... el paso de los árboles al suelo y con las ventajas que esto otorgó a nuestros antepasados. La postura erguida minimiza la incidencia solar sobre el organismo, así como facilita el intercambio de calor por convección. También es una forma de desplazarse más económica comparada con chimpancés y gorilas (con el mismo gasto energético, podemos caminar entre 4 y 12 km frente a sus 2-4 km). Más aún, el cambio de un gen, el de la encima uricasa (su pérdida) da una ventaja para poder obtener más energía de la fructosa, un mayor aprovechamiento de la fruta.
A partir de aquí cobra importancia el cambio de dieta. Cuando no hay fruta hay que tirar de tubérculos y raíces, lo que se traduce en una dentición más fuerte (típica de los australopitecos). Esta alimentación se complementaba con algo de carne ocasional.
Hace dos millones de años se produjeron unos cambios drásticos (género Homo). El aumento del tamaño del encéfalo, con un gran gasto metabólico, tuvo que compensarse con la reducción de otros órganos, en este caso el aparato digestivo. Para esto tuvo que producirse un cambio en la alimentación con la inclusión de la carne de forma significativa "durante el final de las estaciones secas, cuando las partes de las plantas que solían aprovechar escaseaban y las que quedaban exigían demasiado trabajo para ser extraídas. En este sentido, la entrada en juego de las herramientas (gracias al crecimiento del encéfalo) fueron un impulso inestimable. Todo esto aparece en el libro con profusión de detalles: la relevancia de la vitamina B, las dimensiones del tubo digestivo, las proteínas digestivas (como el pepsinógeno o la alfa-amilasa salivar), etc.
Que somos animales hechos para correr ya lo sabemos. No somos los mejores en rapidez, pero sí somos muy buenos en largas distancias y cuando hace calor. Comparemos con otros primates. El ser humano, con sus largas piernas (bípedos) consumimos unas 0,9 cal/kg/m, menos que los chimpancés.
El metabolismo nos favorece. Para estos esfuerzos de largos desplazamientos había que disipar correctamente el calor: no tenemos menos folículos pilosos, pero el pelo se transformó en vello; somos el mamífero que produce más sudor (hasta 2 l/h) y somos muy ahorradores con el agua. Pero de la misma forma, llegado el frío (glaciaciones), el Homo neanderthalensis tuvo que adaptarse a una nueva situación: índice crural (relación entre tibia y fémur), uso social del fuego, subidas de la actividad metabólica (entre 3600 y 5000 kcal diarias, ¡el doble que un humano actual!).
El uso del fuego, cocinar los alimentos, fue un nuevo avance en el metabolismo. Datos y más datos respaldan las diferentes teorías evolutivas en función del consumo energético. Dentro de este consumo tiene especial relevancia el encéfalo y el funcionamiento del metabolismo neuronal: "el metabolismo encefálico da cuenta de la quinta parte del gasto metabólico basal. Es el porcentaje más alto conocido". El autor analiza los balances energéticos en las diferentes etapas vitales, incluyendo el embarazo, con datos sorprendentes. Y para compensar estas necesidades "nace" la crianza cooperativa.
En este último apartado figuran ejemplos de cambios genéticos que propiciaron la colonización de todos los confines de la Tierra. Aquí podrás leer sobre el gen EPASI, que contribuye a la adaptación a la hipoxia (pueblos en altitud): a las variantes de los genes WARS2 que redistribuyen la grasa (pueblos árticos), el PPP3CA que inmunizan frente a algunos microorganismos; las variantes del gen de la lactasa, etc. Y la evolución continúa... o esa es la conclusión que nos ofrece.
Por cierto, en este último capítulo, el apartado Finale, nos ofrece un espléndido resumen (esta vez sin los datos). Posteriormente están cuatro anexos impresionantes para que podamos entender algunos aspectos de lo que hemos leído: Nociones sobre evolución, Clima y paisaje en el este de África, Breve historia de los homininos y Síntesis del metabolismo energético humano. Quizá debiera haber comenzado leyendo este "otro libro" ;))
Es casi imposible hacer un resumen de este libro. Hay que leerlo, hacer anotaciones, releer y comprender de forma global. Un análisis fantástico y diferente de la evolución humana desde el punto de vista de la fisiología. Pasa a la estantería de grandes libros de divulgación sobre evolución humana.
Offline Website Builder