La gran migración

La evolución humana más allá de África

La gran migración

Título: La gran migración: la evolución humana más allá de África
Autor: Agustí Ballester, Jordi; Antón, Mauricio (ilustrador)
Editorial: Editorial Crítica. Colección Drakontos
Año: 2013
ISBN: 9788498925586 (libro electrónico)

Más información:
- Comentario del libro en Hislibris.
- Comentario del libro en zonafranca.
- Biografía de Jordi Agustí en Wikipedia.
- Web de Mauricio Antón.
- Los primeros Homo sapiens fuera de África en Museo de la evolución humana.

La evolución es fascinante y dentro de ella la evolución humana es aún más apasionante. Por un lado representa todo el camino de la biología que ha hecho que lleguemos a ser lo que somos. Desde que en 1871 Darwin publicó El origen del hombre, las teorías basadas en los hallazgos fósiles han ido cambiando. Actualmente ya no hay una sucesión lineal de especies; el árbol evolutivo presenta una gran frondosidad de ramas que se complican con los movimientos y evolución de especies en diferentes lugares. De ahí que las migraciones de los diferentes Homo sean tan importantes para comprender nuestro origen. Todo esto nos lo aclara Jordi Agustí, paleontólogo y autor de un buen puñado de libros de evolución.

El libro es impresionante en todos los sentidos. Contiene muchos detalles de los aspectos evolutivos, pequeñas historias de los fósiles y los yacimientos, presenta las principales teorías de la expansión y añade propuestas. Aunque a veces se hace un poco árido leer entre tantas especies acompañantes, se agradecen las explicaciones. Y por si fuera poco, las ilustraciones en blanco y negro de fósiles y especímenes y las láminas a color... una delicia. Se deben a un gran paleoartista, Mauricio Antón.

Así que esto no se merecía sólo una reseña, si no un resumen amplio, en el que espero no haber metido demasiado la pata.

Los primeros pasos de la evolución (capítulos 1 y 2)

Hace 12 millones de años, en el Mioceno, vagaban por los bosques de Europa los Pierolapithecus, un ancestro común de orangutanes, chimpancés, gorilas y homínidos. Aquí comienza esta historia. Esta es la migración de un gran número de especies africanas que salen de este continente. Una parte importante de este libro está dedicada a mostrarnos como eran los ecosistemas, el clima, la vegetación y la fauna, de los acompañantes de estos primates.

Hace unos 10 millones de años las condiciones ambientales europeas cambiaron, con una reducción de las áreas boscosas, un avance de las áridas y un aumento de la estacionalidad (con ausencia de frutos invernales). La extinción de una variada fauna de antropomorfos que pobló Europa se debó al cambio de los bosques: de laurisilva a bosques templados. Hace 8 millones de años se produjo otro cambio: el gran avance de las praderas herbáceas que en África dio lugar a las sabanas y a la extinción y sustitución de la mayor parte de la fauna de mamíferos. La suerte de especies como Oreopithecus y Sivapithecus estaba echada con esta "gran sequía". En este momento, a pesar de la escasez de fósiles, se produce la separación de nuestro linaje y el de los chimpancés. Probablemente la aparición de las sabanas fue clave. Aquí encontramos Sahelanthropus tchadiensis (-7 ma), Orrorin tugenensis (-6 ma) y Ardipithecus ramidus (-4,4-5 ma). Este último atesoraba caracteres arborícolas a la vez que otros indicadores de una marcha bípeda.

Llegados al Plioceno, en torno a los -4 ma, hace su aparición el género Australopithecus con A. anamensis de caracteres arcaicos y, posteriormente A. afarensis, con el famoso esqueleto de Lucy, ya perfectamente bípedo. En este momento, hace 3 ma, varias especies de homínidos compartían el territorio. A. africanus fue durante mucho tiempo el principal candidato a precursor del género Homo, hasta que en 1999 se publicó el descubrimiento de A. gahri. Está en el lugar y momentos adecuados, junto a los primeros instrumentos líticos. Otro candidato es A. sediba, hallazgo publicado en 2010, sin embargo está datado en 1,8 ma, mientras que el género Homo ya existía en -2,5 ma.

Hace 2,6 ma, un nuevo cambio climático aparece en forma de glaciaciones. En África el resultado fue la alternancia de períodos de aridez o mayor humedad, la sabana se extendía y los bosques se reducían. Seguramente algunos australopitecinos dieron con la clave para sobrevivir al cambiar su dieta: pasarse a a ser carroñeros, consumir tejidos animales que aportan más energía. Esto permitió tubos digestivos más cortos y dedicar más calorías a un cerebro mayor. En paralelo, se desarrollan los instrumentos de piedra para romper huesos y alcanzar la nutritiva médula ósea. Así que hace unos 2,5 ma surgen los primeros Homo: H. rudolfensis, H. habilis y H. ergaster, el niño de Turkana, que supone un acelerón en nuestro género, de -2 ma, un cerebro de 600 gramos y capaz de fabricar bifaces. Este último es el único que sobrevive hace 1,8 ma.

Los primeros pasos... fuera de África (capítulos 3 y 4)

Transitamos ya en el Pleistoceno. Se estaba preparando la primera migración. Los yacimientos de mamíferos de hace 1,8 ma (como el de Dmanisi) nos muestran que Europa era un continente árido, con espacios abiertos y variedad de hábitats. Los restos de homínidos, los primeros colonizadores extra-africanos, tras muchas idas y venidas, se atribuyeron a una nueva especie Homo georgicus, más parecido a una forma arcaica (habilis) que evolucionada (ergaster). ¿Por qué llegaron hasta aquí? Esta es una de las propuestas: la regresión de los bosques en África propició la evolución a ergaster, pero los que no evolucionaron migraron o bien hacia el sur (al centro de África, de cuyos representantes apenas hay fósiles) o bien hacia el norte, hacia Eurasia, dando lugar a los habitantes de Dmanisi. La colonización de Asia continuó, dando lugar a la especie Homo erectus, llegando hasta Java.

¿Y en Europa? Los fósiles del yacimiento Gran Dolina de Atapuerca, con una edad de 800 000 años, muestran una nueva especie, Homo antecessor, muy evolucionada, con un capacidad craneana de 1200 gramos (en el libro se explica le porqué de darlos en masa y no en volumen) y una morfología facial intermedia entre el neandertal y el hombre moderno. ¿De dónde procedían? Por sus características, no podían descender de la primera oleada africana, más arcaicos. ¿Quizás una segunda salida de África, un millón de años después de la primera? "Todo parece indicar que Homo antecessor corresponde, en realidad, a un descendiente del linaje asiático y que sus orígenes hay que buscarlos, como en el caso de Homo erectus, en los homínidos de Dmanisi [...]. Sería, efectivamente, un descendiente de las poblaciones del Cáucaso que colonizaron por primera vez Eurasia, y no tendría relación con las formas africanas. Al mismo tiempo, en África, Homo ergaster evolucionaría hacia los primeros Homo heidelbergensis, que, efectivamente, constituiría una especie homogénea de origen africano". De esta forma, dos migraciones diferentes desde África daría lugar al puzzle del género Homo en Eurasia.

Pero aún quedan muchas dudas. En el yacimiento de Guádix-Baza, de alrededor de 1,4 ma aparecieron útiles líticos (poco elaborados, del Modo I) pero sin restos fósiles. ¿¡La primera entrada de homínidos en la península Ibérica tuvo lugar hace 1,4 ma!? "La colonización de Europa Occidental a través del estrecho de Gibraltar es, por tanto, una hipótesis que merece ser tenida en consideración".

Nuestros antepasados directos (capítulos 5 y 6)

Damos un salto hasta el Pleistoceno, hace 800 000 años. Comienzan los pulsos glaciales de 80 000 años de duración e interglaciales más breves, de 30 000 años. Estos cambios en el hemisferio norte dieron lugar en Árica a una expansión de los desiertos. En esta situación, los Homo ergaster evolucionaron hacia un nuevo homínido. Homo rhodesiensis (unos -40 000 años) tenía un esqueleto parecido a los humanos modernos y un volumen cerebral de 1300 g. La diferencia entre ambos es enorme.

Mientras, en Europa, un conjunto de fósiles se agrupan entorno a la especie Homo heidelbergensis. El principal yacimiento corresponde a la Sima de los Huesos de Atapuerca. Los restos muestran homínidos modernos, robustos, ya muy cercanos a los neandertales, con una edad de 400 000 años. ¿Quizás los H. rhodesiensis eran en realidad los primeros H. heidelbergensis africanos? ¿O quizá la evolución de uno en otro se produjo tras la salida de los primeros de África hace 600 000 años, como ocurrió en la vez anterior? ¿Y por qué en esta expansión consiguieron llegar hasta los 50 º norte, en las estepas frías? "¿Cuál pudo ser esta innovación? Pues, muy probablemente, el control del fuego".

En 1856 se descubre el primer resto de un neandertal (H. neanderthalensis), tres años antes de la publicación de El origen de las especies de Darwin. La robustez de los fósiles proviene de sus antepasados (H. heidelbergensis), un cráneo globuloso y alargado con una capacidad craneal de 1700 g, más bajos y robustos que nosotros (160 cm y70 kg), lo que casa con su adaptación al frío del Pleistoceno superior europeo de hace unos 100 000 años. Comparte territorio con animales como el mamut lanudo, el ciervo gigante, el león de las cavernas o el oso de las cavernas. Sus herramientas líticas del Modo III (la "técnica Levallois") debieron ser fundamentales para su supervivencia en estas duras condiciones. Probablemente tenían un lenguaje bien desarrollado (¡qué interesante el estudio de los audiogramas, o gama de ondas que podían percibir, a partir de la estructura del oido externo!) y un pensamiento simbólico.

En este momento entra en juego la genética. De esta forma, gracias al análisis de ADN fósil (y en concreto el ADN mitocondrial) a partir de la década de 1980.

Así se dedujo la "notable antigüedad para la divergencia entre la línea que llevó al hombre anatómicamente moderno y la que desembocó en los neandertales: entre hace 550.000 y 690.000 años, frente a los 120.000 años que se suponían anteriormente. El hecho de que las líneas que desembocaron en los dos grupos hubiesen evolucionado independientemente durante más de medio millón de años fue interpretado como una clara evidencia de que, muy probablemente, Homo neanderthalensis y Homo sapiens constituían dos especies diferentes".

Llega Homo sapiens (capítulo 7)

Hace 40.000 años los neandertales del levante español se encontraron con la llegada de una nueva gente, parecida, pero diferente (más altos y esbeltos, piel más oscura, adornos sobre la piel...). Durante 10.000 años ambas especies convivieron, hasta que hace unos 29.000 desaparecen los últimos de la península IBérica (según los restos de la Carihuela, Granada), cuando ya el resto de Europa era de los "modernos", "los últimos vestigios del mundo neandertal, el final de una especie que proliferó con éxito en Europa y Asia Occidental durante cerca de 100.000 años. Su final sigue representando para nosotros un misterio". ¿Una posible causa? La mayor eficacia biológica de los sapiens, una revolución demográfica (basada en su reproducción) y, porque no, la propia autodestrucción y competencia intraespecífica de los neandertales (canibalismo).

Pero queda aclarar una cuestión: ¿cuál es el origen de esos H. sapiens europeos? Hace 200 000 años, en el continente africano el H. rhodesiensis da lugar a una nueva especie con una anatomía craneal plenamente moderna y de sapiens. Hace entre 120 000 y 80 000 años se desplazaron hacia Asia y tuvieron los primeros encuentros con los neandertales (con episodios de hibridación). El avance continuó: hace unos 20000 llegaron a América a través del puente de tierra del estrecho de Bering (la "gente de Clovis"), a Australia hace 60000. Coincidiendo con esta expansión a nivel del planeta, al H. sapiens lo acompañó la extinción de la megafauna con la que competían por la caza y el territorio.

Por fin, la llegada de la "revolución del Neolítico", la agricultura de hace 10000 años, favorecida por los cambios ambientales, supuso el inicio del gran cambio final: 
... los principales eventos que jalonan la evolución humana, como el origen del bipedismo, la expansión cerebral o la primera salida de África, se produjeron como consecuencia de profundas crisis ambientales. Pero hoy es exactamente al contrario. Hoy es la especie humana la que determina la evolución del ambiente y no al revés. La evolución cultural ha superado finalmente a la evolución biológica.

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